{"id":50478,"date":"2025-12-22T04:00:00","date_gmt":"2025-12-22T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sentientmedia.org\/pueden-los-hombres-ayudar-al-clima-comiendo-menos-carne\/"},"modified":"2026-02-13T13:46:29","modified_gmt":"2026-02-13T21:46:29","slug":"pueden-los-hombres-ayudar-al-clima-comiendo-menos-carne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/pueden-los-hombres-ayudar-al-clima-comiendo-menos-carne\/","title":{"rendered":"\u00bfPueden los hombres ayudar al clima comiendo menos carne?
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\u201cLos hombres de verdad comen carne\u201d. Este estereotipo de g\u00e9nero es una creencia arraigada desde hace mucho tiempo en muchas culturas. En la era de Mad Men de la d\u00e9cada de 1950, el marketing impuls\u00f3 la idea de que hacer parrilladas es algo masculino<\/a>, y esa actitud no ha cambiado demasiado hasta 2025. Hoy, los movimientos centrados en la carne (como la dieta carn\u00edvora) se presentan como s\u00edmbolos de salud, fuerza y masculinidad, y cuentan con el respaldo de influencers como Andrew Tate y Jordan Peterson. Por otro lado, el vegetarianismo se percibe como algo femenino<\/a> y la idea, largamente desacreditada, de que comer soja altera las hormonas de los hombres<\/a> e incluso les hace crecer pechos<\/a>, sigue estando muy extendida. Las decisiones alimentarias que toman los hombres pueden afectar mucho m\u00e1s que la imagen que quieren proyectar. La producci\u00f3n de alimentos es responsable de un tercio de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero<\/a> y la carne es uno de los principales contribuyentes. Y dado que los hombres comen significativamente m\u00e1s carne que las mujeres<\/a>, tienen un mayor impacto clim\u00e1tico, algo que ocurre en todo el mundo<\/a>. Un estudio sugiere que las dietas de los hombres est\u00e1n asociadas a un 41 % m\u00e1s de emisiones de gases de efecto invernadero<\/a> que las de las mujeres. Un estudio de 2025 encontr\u00f3 que, en Francia, los hombres son responsables de un 26 % m\u00e1s de emisiones<\/a> que las mujeres porque comen m\u00e1s carne roja y conducen m\u00e1s. \u201cNuestros resultados sugieren que las normas de g\u00e9nero tradicionales, en particular aquellas que vinculan la masculinidad con el consumo de carne roja y el uso del autom\u00f3vil, desempe\u00f1an un papel significativo en la configuraci\u00f3n de las huellas de carbono individuales\u201d, dijo Ondine Berland, coautora del estudio y economista de la London School of Economics and Political Science, a The Guardian. Pero para reducir las barreras que impiden que los hombres intenten comer menos carne, es importante entender por qu\u00e9 no quieren hacerlo. Lauren Camilleri<\/a>, investigadora y profesora de psicolog\u00eda en la Universidad Victoria de Australia, afirma que esto requiere un cambio que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la dieta. Seg\u00fan ella, la cultura en general necesita reescribir el v\u00ednculo percibido entre hombres, carne y poder. <\/p>\n\n

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Carne, masculinidad y poder social<\/h2>\n\n
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Un cambio global hacia una dieta m\u00e1s rica en alimentos de origen vegetal es necesario para cumplir los objetivos clim\u00e1ticos y alimentar a la creciente poblaci\u00f3n humana minimizando al mismo tiempo nuevos da\u00f1os ambientales, seg\u00fan la Comisi\u00f3n EAT-Lancet 2025<\/a>. A medida que avanzan los esfuerzos para reducir el consumo de carne, muchos investigadores han puesto a los hombres en el centro de atenci\u00f3n, ya que sus h\u00e1bitos alimentarios tienen el potencial de generar un mayor impacto clim\u00e1tico. Esta es la base de la investigaci\u00f3n de Camilleri. Su equipo busc\u00f3 comprender c\u00f3mo la identidad masculina y las normas culturales pueden influir en la cantidad de carne que comen los hombres y en su disposici\u00f3n a reducir ese consumo. En un informe de 2023 basado en datos de encuestas a hombres de Australia e Inglaterra, identificaron tres perfiles masculinos<\/a> seg\u00fan su disposici\u00f3n a comer menos carne. Los hombres encuestados se clasificaron como resistentes (a reducir el consumo de carne), aversos a la carne o ambivalentes. La carne era una parte central de la identidad de los hombres resistentes, quienes tambi\u00e9n mostraban los v\u00ednculos m\u00e1s fuertes con las normas masculinas tradicionales y los valores conservadores. Los hombres aversos a la carne, en cambio, ten\u00edan v\u00ednculos d\u00e9biles con la masculinidad tradicional y no sent\u00edan que evitar la carne amenazara su identidad. La mayor\u00eda de los participantes pertenec\u00eda al grupo ambivalente, que se encuentra en conflicto entre preocupaciones \u00e9ticas y presiones sociales: est\u00e1n moderadamente preocupados por el bienestar animal, pero a\u00fan influidos por la idea de que la carne simboliza la masculinidad. En 2024, Camilleri y sus colegas informaron que el grado en que un hombre se identifica con normas masculinas espec\u00edficas<\/a> puede predecir cu\u00e1nta carne come y cu\u00e1n dispuesto est\u00e1 a reducir su consumo. Los hombres que aprobaban la violencia f\u00edsica y otorgaban gran importancia a la virilidad sexual tend\u00edan a comer m\u00e1s carne, especialmente carne roja, mientras que aquellos con posturas m\u00e1s igualitarias o mayor sensibilidad hacia el privilegio masculino eran los m\u00e1s propensos a disminuir su consumo de carne. El equipo de Camilleri sostiene que los mensajes sobre la reducci\u00f3n del consumo de carne deben dirigirse de manera diferenciada a estos tres perfiles. Desafiar las normas masculinas tradicionales podr\u00eda generar un cambio cultural que inspire a m\u00e1s hombres a comer menos carne, mejorando potencialmente su salud y mitigando el cambio clim\u00e1tico, afirman. <\/p>\n\n

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Una preocupaci\u00f3n cultural m\u00e1s amplia<\/h2>\n\n
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Casi dos a\u00f1os despu\u00e9s de publicar su investigaci\u00f3n m\u00e1s reciente sobre el v\u00ednculo entre la identidad masculina y el consumo de carne, la perspectiva de Camilleri sobre esos resultados ha evolucionado. Ahora cree que es m\u00e1s cr\u00edtico considerar la cultura m\u00e1s amplia que fomenta una forma t\u00f3xica de masculinidad<\/a>. Su pr\u00f3xima investigaci\u00f3n \u201cexplora c\u00f3mo los ideales culturales de la masculinidad contribuyen a la resistencia de los hombres a reducir el consumo de carne\u201d, escribe, ampliando sus hallazgos anteriores. \u201cAhora me resulta m\u00e1s evidente que el problema m\u00e1s grande es el entorno sociocultural m\u00e1s amplio en el que estamos\u201d, dice Camilleri, \u201cy la influencia que esto tiene sobre las normas culturales y las nociones en torno a la masculinidad, y sobre qu\u00e9 comportamientos son aceptables y cu\u00e1les no\u201d.En cuanto al grupo ambivalente, por ejemplo, Camilleri explica que \u201caunque este grupo intermedio tiene reparos morales sobre el consumo de carne \u2014les incomodan las cuestiones \u00e9ticas asociadas a comer carne\u2014, el entorno cultural m\u00e1s amplio hace que sea incre\u00edblemente dif\u00edcil para las personas realizar esos cambios a nivel individual\u201d.As\u00ed, aunque la investigaci\u00f3n en ciencias del comportamiento ofrece estrategias de comunicaci\u00f3n para hacer que comer menos carne resulte m\u00e1s atractivo para los hombres<\/a>, Camilleri cree que lo que realmente se necesita es un movimiento cultural hacia una mayor empat\u00eda y apertura.El informe de la Comisi\u00f3n EAT-Lancet 2025 sostiene argumentos similares, destacando que los cambios en las relaciones socioculturales con la comida pueden generar transformaciones en el sistema alimentario mundial para cumplir los objetivos clim\u00e1ticos y proteger la salud humana.\u201cNecesitamos crear condiciones socioculturales que faciliten que las personas adopten pr\u00e1cticas alimentarias alternativas\u201d, se\u00f1ala Camilleri, \u201cen particular para los hombres: cambiar la cultura, las formas dominantes de masculinidad\u201d. La investigaci\u00f3n muestra, a\u00f1ade, que \u201clos hombres que est\u00e1n m\u00e1s abiertos a la no violencia, a la igualdad, al igualitarismo de g\u00e9nero, a ideas e ideolog\u00edas feministas, tambi\u00e9n est\u00e1n m\u00e1s abiertos a reducir su consumo de carne\u201d. Reformular la ecuaci\u00f3n cultural que vincula la masculinidad con la carne tiene el potencial de impulsar avances clim\u00e1ticos significativos. Aunque los hombres con actitudes m\u00e1s permisivas hacia la violencia tienen m\u00e1s probabilidades de consumir carne, Camilleri cree que \u201cpromover m\u00e1s empat\u00eda, principios de no violencia, igualdad de g\u00e9nero y cosas por el estilo en la sociedad y en las escuelas, con el tiempo, conducir\u00e1 a una mayor apertura\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

El v\u00ednculo entre la masculinidad y la carne ha moldeado durante mucho tiempo la identidad de los hombres. \u00bfEl redefinir estas normas podr\u00eda ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero? <\/p>\n","protected":false},"author":130,"featured_media":49944,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"apple_news_api_created_at":"","apple_news_api_id":"","apple_news_api_modified_at":"","apple_news_api_revision":"","apple_news_api_share_url":"","apple_news_cover_media_provider":"image","apple_news_coverimage":0,"apple_news_coverimage_caption":"","apple_news_cover_video_id":0,"apple_news_cover_video_url":"","apple_news_cover_embedwebvideo_url":"","apple_news_is_hidden":"","apple_news_is_paid":"","apple_news_is_preview":"","apple_news_is_sponsored":"","apple_news_maturity_rating":"","apple_news_metadata":"\"\"","apple_news_pullquote":"","apple_news_pullquote_position":"","apple_news_slug":"","apple_news_sections":[],"apple_news_suppress_video_url":false,"apple_news_use_image_component":false,"footnotes":""},"categories":[2203,2165],"tags":[],"sm-feature":[2863],"coauthors":[2390],"class_list":["post-50478","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-alimentos","category-clima","sm-feature-perspectiva"],"acf":[],"apple_news_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50478","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/130"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50478"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50478\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50479,"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50478\/revisions\/50479"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49944"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50478"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50478"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50478"},{"taxonomy":"sm-feature","embeddable":true,"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sm-feature?post=50478"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=50478"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}