{"id":52171,"date":"2026-03-04T05:00:00","date_gmt":"2026-03-04T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sentientmedia.org\/las-ballenas-francas-australes-estan-teniendo-menos-crias-y-los-cientificos-dicen-que-se-debe-al-calentamiento-del-oceano\/"},"modified":"2026-07-02T08:17:51","modified_gmt":"2026-07-02T15:17:51","slug":"las-ballenas-francas-australes-estan-teniendo-menos-crias-y-los-cientificos-dicen-que-se-debe-al-calentamiento-del-oceano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sentientmedia.org\/es\/las-ballenas-francas-australes-estan-teniendo-menos-crias-y-los-cientificos-dicen-que-se-debe-al-calentamiento-del-oceano\/","title":{"rendered":"Las ballenas francas australes est\u00e1n teniendo menos cr\u00edas y los cient\u00edficos dicen que se debe al calentamiento del oc\u00e9ano"},"content":{"rendered":"\n

Este art\u00edculo apareci\u00f3 originalmente en Inside Climate News<\/a>, una organizaci\u00f3n de noticias sin fines de lucro y apartidista que cubre temas de clima, energ\u00eda y medioambiente. <\/em>Reg\u00edstrate aqu\u00ed <\/a>para recibir su bolet\u00edn.<\/em><\/em>Las ballenas francas australes, que alguna vez fueron llevadas al borde de la extinci\u00f3n por la caza industrial en los siglos XIX y XX, han sido consideradas durante mucho tiempo como un \u00e9xito de conservaci\u00f3n. Despu\u00e9s de que la Comisi\u00f3n Ballenera Internacional prohibiera la caza comercial de ballenas en la d\u00e9cada de 1980, las poblaciones comenzaron a recuperarse de forma lenta pero constante. Sin embargo, una nueva investigaci\u00f3n sugiere que el cambio clim\u00e1tico podr\u00eda estar socavando esa recuperaci\u00f3n. \u201cDurante mi vida, se pens\u00f3 que la ballena franca estaba extinta, y su protecci\u00f3n y regreso a las costas del hemisferio sur dieron esperanza para su recuperaci\u00f3n\u201d, dijo Robert Brownell Jr., bi\u00f3logo de la divisi\u00f3n de mam\u00edferos marinos y tortugas del Centro de Ciencias Pesqueras del Suroeste de la Administraci\u00f3n Nacional Oce\u00e1nica y Atmosf\u00e9rica (NOAA). \u201cSu futuro ahora est\u00e1 en duda\u201d. Las ballenas francas australes ya no se est\u00e1n reproduciendo a tasas normales, seg\u00fan un estudio publicado este mes en Scientific Reports<\/a>, del cual Brownell fue coautor junto con socios de investigaci\u00f3n en Australia y Sud\u00e1frica.Hist\u00f3ricamente, las hembras de la ballena franca austral daban a luz a una cr\u00eda cada tres a\u00f1os. Ahora paren cada cuatro a\u00f1os, inform\u00f3 Claire Charlton, autora principal del estudio e investigadora asociada de la Universidad Flinders, en el sur de Australia. El estudio encontr\u00f3 que el intervalo prolongado entre partos ha sido evidente desde aproximadamente 2015, identificando al cambio clim\u00e1tico como una causa principal debido a los cambios que el derretimiento del hielo ant\u00e1rtico ha provocado en las redes alimentarias del oc\u00e9ano.\u201cEste declive reproductivo representa una advertencia de umbral para la especie y subraya la necesidad de esfuerzos de conservaci\u00f3n coordinados en el oc\u00e9ano Austral, frente al cambio clim\u00e1tico antropog\u00e9nico\u201d, afirma el estudio.<\/p>\n\n

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Un oc\u00e9ano Austral cambiante<\/strong><\/h2>\n\n
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Las ballenas francas australes se congregan en aguas ant\u00e1rticas y subant\u00e1rticas cada a\u00f1o, aproximadamente de enero a junio, para atiborrarse de krill, su presa preferida. Cada ballena puede comer m\u00e1s de 800 libras de estos diminutos crust\u00e1ceos al d\u00eda. La energ\u00eda que almacenan al consumir esta cantidad durante varios meses est\u00e1 destinada a sostenerlas durante largas migraciones, en las que no comer\u00e1n por meses, de regreso a zonas de reproducci\u00f3n m\u00e1s c\u00e1lidas en Australia, Sud\u00e1frica o Argentina. \u201cEstas ballenas dependen de la acumulaci\u00f3n de reservas de grasa en el oc\u00e9ano Austral para poder sostener el embarazo y amamantar a sus cr\u00edas\u201d, explic\u00f3 Matthew Germishuizen, becario posdoctoral en la Unidad de Ballenas del Instituto de Investigaci\u00f3n de Mam\u00edferos de la Universidad de Pretoria en Sud\u00e1frica, quien dirigi\u00f3 el an\u00e1lisis ambiental del estudio.Pero el oc\u00e9ano Austral est\u00e1 cambiando r\u00e1pidamente.<\/a> A medida que suben las temperaturas globales, la intensificaci\u00f3n de las olas de calor marinas y el derretimiento del hielo marino est\u00e1n remodelando redes alimentarias marinas enteras.El krill, por ejemplo, depende del hielo marino para sobrevivir como refugio, especialmente en su etapa juvenil. Tambi\u00e9n se alimentan de algas que crecen debajo del hielo. Pero en a\u00f1os recientes, la cobertura de hielo marino en la Ant\u00e1rtida ha alcanzado m\u00ednimos hist\u00f3ricos. A medida que su h\u00e1bitat congelado se disipa, los crust\u00e1ceos se est\u00e1n moviendo m\u00e1s al sur hacia aguas m\u00e1s fr\u00edas, o est\u00e1n desapareciendo por completo de algunos lugares, lo que obliga a sus depredadores a viajar distancias mayores y a gastar m\u00e1s energ\u00eda mientras se alimentan. \u201cSu comida se est\u00e1 moviendo y cambiando, por lo que tienen que trabajar m\u00e1s duro para encontrar alimento\u201d, dijo Charlton.Esto est\u00e1 cobrando un precio a largo plazo en la salud de las ballenas. Cuando las condiciones de alimentaci\u00f3n son deficientes, hay brechas m\u00e1s largas entre las cr\u00edas, seg\u00fan indic\u00f3 Germishuizen en un correo electr\u00f3nico. \u201cEl momento de la desaceleraci\u00f3n reproductiva se alinea estrechamente con cambios importantes en los patrones del hielo marino, el calentamiento del oc\u00e9ano y una variabilidad clim\u00e1tica m\u00e1s amplia en todo el oc\u00e9ano Austral\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n\n

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D\u00e9cadas de datos<\/strong><\/h2>\n\n
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El estudio se basa en m\u00e1s de 30 a\u00f1os de datos, recopilados entre 1991 y 2024 por Australian Right Whale Research, un programa de monitoreo de ballenas francas australes liderado por Charlton.Cada a\u00f1o, de mayo a octubre aproximadamente, una poblaci\u00f3n de ballenas francas que se alimenta en la Ant\u00e1rtida pasa varios meses en la Gran Bah\u00eda Australiana \u2014una vasta bah\u00eda que se extiende por m\u00e1s de 700 millas a lo largo de la costa sur de Australia\u2014, la cual sirve como un \u00e1rea cr\u00edtica de reproducci\u00f3n y parto.A lo largo de los a\u00f1os, los investigadores han rastreado a las ballenas y su comportamiento durante estos meses, utilizando principalmente la identificaci\u00f3n fotogr\u00e1fica. Este es un m\u00e9todo de investigaci\u00f3n muy utilizado que permite a los cient\u00edficos que estudian a las ballenas distinguir a los animales por sus marcas naturales y seguirlos a lo largo del tiempo. Las ballenas francas australes tienen distintivos parches blancos y grises de piel engrosada en la cabeza, conocidos como callosidades. Debido a que la forma y disposici\u00f3n de estas marcas son exclusivas de cada individuo, como una huella dactilar, los investigadores han podido usar las fotos de estos rasgos para identificar a los ejemplares. Al relacionar estas im\u00e1genes de un a\u00f1o a otro durante d\u00e9cadas, dijo Charlton, el equipo construy\u00f3 un cat\u00e1logo detallado de m\u00e1s de 3,000 ballenas, registrando sus intervalos de parto e historiales de migraci\u00f3n. El registro a largo plazo revel\u00f3 finalmente el descenso sostenido en las tasas de natalidad. Ese conjunto de datos, afirman los investigadores, deja en claro que la desaceleraci\u00f3n en la reproducci\u00f3n entre las ballenas francas australes no es una fluctuaci\u00f3n a corto plazo, sino un cambio persistente que se desarrolla como resultado del cambio ambiental en el oc\u00e9ano Austral; un indicador preocupante no solo para las ballenas francas, sino para el ecosistema marino en general.Investigaciones previas han demostrado que otras especies de ballenas que se alimentan en la Ant\u00e1rtida tambi\u00e9n se est\u00e1n viendo afectadas.\u201cHemos documentado impactos similares en las ballenas jorobadas\u201d, agreg\u00f3 Ari Friedlaender, ec\u00f3logo y profesor de la Universidad de California, Santa Cruz, quien ha estudiado el comportamiento de forrajeo de las ballenas en el oc\u00e9ano Austral durante m\u00e1s de 20 a\u00f1os. \u201cLos a\u00f1os con menos hielo marino conducen a menores tasas de pre\u00f1ez al a\u00f1o siguiente como resultado de una menor disponibilidad de presas\u201d. Aunque Friedlaender no particip\u00f3 en la investigaci\u00f3n sobre la ballena franca austral, coment\u00f3 sobre la importancia de sus hallazgos: \u201cEste estudio realmente demuestra el valor y la necesidad de desarrollar y mantener conjuntos de datos o series temporales a largo plazo que permitan a los cient\u00edficos ver las tendencias a lo largo del tiempo\u201d.<\/p>\n\n

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Un llamado a la protecci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n
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Esta informaci\u00f3n puede, y debe, utilizarse para abogar por protecciones m\u00e1s fuertes para la especie a fin de aumentar sus posibilidades de supervivencia en todos sus rangos de distribuci\u00f3n, afirm\u00f3 Charlton. \u201cTenemos el deber de gestionar y reducir las amenazas\u201d. La contaminaci\u00f3n ac\u00fastica, las colisiones con embarcaciones y los enredos en equipos de pesca plantean peligros adicionales para las ballenas mientras migran entre sus zonas de alimentaci\u00f3n y reproducci\u00f3n.\u201cLa presi\u00f3n que estamos ejerciendo sobre las redes alimentarias mediante la recolecci\u00f3n de presas tambi\u00e9n es muy grande\u201d, dijo Charlton.El a\u00f1o pasado, los barcos de pesca comercial capturaron cerca de 620,000 toneladas de krill ant\u00e1rtico<\/a> en el oc\u00e9ano Austral, una captura r\u00e9cord que ha generado preocupaci\u00f3n entre los cient\u00edficos sobre los posibles impactos en las ballenas y otros depredadores que dependen del krill.\u201cSi bien puede que la pesquer\u00eda de krill no extraiga una gran cantidad de krill en relaci\u00f3n con la cantidad total que hay en la zona m\u00e1s amplia, la pesquer\u00eda extrae la gran mayor\u00eda de sus capturas de un \u00e1rea peque\u00f1a (alrededor de la Pen\u00ednsula Ant\u00e1rtica) que sabemos que es una zona de alimentaci\u00f3n cr\u00edtica para las ballenas barbadas, incluidas las ballenas jorobadas, francas, azules, de aleta y minke\u201d, destac\u00f3 Friedlaender. Esto puede intensificar la competencia por las presas entre los mam\u00edferos marinos que ya est\u00e1n bajo estr\u00e9s por los impactos clim\u00e1ticos. Para aliviar las presiones crecientes y acumulativas que enfrentan los animales, Charlton enfatiz\u00f3 la urgente necesidad de expandir las \u00e1reas marinas protegidas en h\u00e1bitats clave de alimentaci\u00f3n y parto, lo que limitar\u00eda o prohibir\u00eda la actividad humana.El Tratado de Alta Mar<\/a>, que entr\u00f3 en vigor en enero, presenta un mecanismo adicional para designar zonas protegidas en aguas internacionales que mitigar\u00edan los impactos de la intensificaci\u00f3n del tr\u00e1fico mar\u00edtimo mundial sobre las ballenas mientras migran. Sin embargo, en \u00faltima instancia, dijo Charlton, deben lograrse reducciones significativas en las emisiones de gases de efecto invernadero para abordar la causa fundamental del cambio clim\u00e1tico y revertir la trayectoria actual de calentamiento de los oc\u00e9anos y derretimiento del hielo, por el bien de las ballenas francas australes. <\/p>\n\n