Noticias
Diez millones de toneladas de estiércol en California están desaparecidas, según un nuevo informe
Clima•13 min read
Noticias
Conoce a Veronika, una vaca parda suiza que usa una escoba para rascarse la espalda.
Palabras de Seth Millstein
Una vaca llamada Veronika ha acaparado titulares en todo el mundo después de que un grupo de investigadores confirmara por primera vez que las vacas son capaces de usar herramientas, basándose en la observación de su comportamiento. Pero es probable que Veronika no sea la única vaca cuyas capacidades podrían sorprendernos si tan solo miráramos un poco más de cerca.
El nuevo estudio, junto con otros varios estudios recientes, sugiere que las capacidades cognitivas de los animales de granja son mayores de lo que se pensaba anteriormente.
En el estudio, publicado en enero en Current Biology, investigadores austriacos observaron a una vaca parda suiza llamada Veronika recogiendo con la boca una escoba grande de cepillo horizontal y usándola para rascarse varias partes del cuerpo. No fue entrenada para hacer esto; comenzó a hacerlo por su cuenta.
“El estudio actual es distintivo en el sentido de que es, hasta donde sabemos, el primero en examinar con éxito el uso de herramientas en animales de granja”, explica en un correo electrónico a Sentient Christian Nawroth, doctor que estudia el bienestar animal en el Instituto de Investigación de Biología de Animales de Granja (FBN), una institución alemana que no participó en la investigación.
“Como sociedad, parecemos subestimar constantemente las formas sofisticadas en que los animales de granja interactúan con su entorno”, escribe.
Veronika, a quien mantienen como mascota familiar en lugar de como ganado, utilizaba diferentes extremos de la escoba para distintos propósitos. Se rascaba las partes más gruesas de su cuero con el lado de las cerdas del cepillo, pero cambiaba al mango de madera lisa para su vientre blando y sus ubres. Esto se denomina uso de herramientas multipropósito, algo que no se había documentado previamente en mamíferos no primates, según afirman los autores.

“El único otro ejemplo sólido de uso de herramientas multipropósito que conocemos pertenece a los chimpancés de la cuenca del Congo”, comentó a CNN en un correo electrónico Antonio J. Osuna-Mascaró, uno de los investigadores. “Es asombroso descubrir que una vaca tiene la capacidad de hacer algo como esto”.
Hace más de diez años, el dueño de Veronika la vio recogiendo palos con la boca, posicionándolos cuidadosamente con su diestra lengua y usándolos para rascarse. Cuando Alice Auersperg, de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, vio un video del comportamiento de Veronika, sospechó que no era accidental y se propuso documentarlo. Ella y Osuna-Mascaró realizaron más de 70 pruebas y concluyeron que las interacciones de Veronika con el cepillo constituían una “manipulación de un objeto externo para lograr un objetivo a través de una interfaz mecánica”, es decir, el uso de una herramienta.
Si bien en el pasado ha habido informes anecdóticos de vacas que usaban herramientas, este es el primer estudio que confirma tal uso mediante la observación científica. Nawroth comenta a Sentient que esto se debe, en parte, a que el número de estudios de investigación sobre la cognición de los animales de granja es “marginal” en comparación con, por ejemplo, el número de estudios cognitivos sobre perros. A menudo se ve a las vacas principalmente como fuentes de alimento y los estudios previos sobre sus mentes han estado dirigidos típicamente a aumentar su productividad o bienestar.
Es necesario seguir investigando sobre cómo las condiciones de alojamiento influyen en el desarrollo de los animales de granja, señala Nawroth, quien opinó que subestimar las capacidades cognitivas completas de los animales de granja probablemente nos impide adaptar adecuadamente las prácticas de crianza a sus necesidades cognitivas.
Alrededor del 75 % de las vacas en Estados Unidos viven en granjas industriales, según el Sentience Institute (SI). Estas instalaciones, con sus recintos estrechos y la falta de objetos y entornos enriquecedores para que las vacas exploren, no son precisamente estimulantes desde el punto de vista cognitivo.
El cerebro de Veronika era capaz de aprender a usar una herramienta, pero es posible que no hubiera podido desarrollar ese potencial si viviera en un entorno de granja industrial en lugar de la vida libre y abierta que se le ha permitido.

Veronika vive en lo que Osuna-Mascaró describió a Scientific American como “el lugar más idílico imaginable para una vaca austriaca, como sacado de The Sound of Music (La novicia rebelde)”. Es un pastizal verde exuberante con mucho espacio para deambular. La familia de Veronika facilitó involuntariamente su uso de herramientas al “proporcionar las condiciones especiales que permitieron a Veronika expresarse”, dijo Osuna-Mascaró.
Aunque los estudios sobre la cognición de los animales de granja han sido escasos, eso está empezando a cambiar. Investigaciones realizadas por Nawroth y sus colegas en el Instituto de Investigación de Biología de Animales de Granja en Dummerstorf, Alemania, han arrojado nueva luz sobre cómo funcionan las mentes de los cerdos, las vacas, los pollos y otros animales de abasto.
Un estudio dirigido por Liza Moscovice descubrió que los lechones muestran signos de empatía. Se liberaban unos a otros de un recinto cerrado cuando tenían la oportunidad y eran más propensos a hacerlo si su compañero atrapado chillaba angustiado.
Otro estudio encontró que las vacas pueden ser entrenadas para usar el “baño” y orinar en un recinto específico. Este es un hallazgo importante que podría tener un buen uso ambiental. Cuando la orina y las heces de las vacas se mezclan, producen amoníaco, por lo que separar la orina podría reducir significativamente las emisiones de amoníaco en las granjas industriales.
Otros estudios han revelado que las vacas forman amistades y vínculos sociales dentro de sus hatos, y a menudo tienen una mejor amiga con la que pasan más tiempo que con las demás.
Hace décadas, una viñeta de la popular tira cómica The Far Side presentaba a una vaca frente a varias herramientas de aspecto rudimentario y presumiblemente ineficaces, con la leyenda Cow Tools (“Herramientas de vaca”) debajo. El chiste era que la idea de que las vacas usaran herramientas es intrínsecamente ridícula, pero quizás el chiste era a nuestra costa. La habilidad de Veronika sugiere que “nosotros, como investigadores, todavía subestimamos las capacidades cognitivas de estos animales”, escribe Nawroth.